diferencia entre gripe y resfriado

Una duda que surge muy a menudo entre muchas personas es no saber diferenciar entre una gripe y un resfriado. Y hasta cierto punto es normal. Los síntomas de uno y otro son similares. En este artículo vamos a tratar de distinguir una gripe de un resfriado así como aprender a evitarlos.

Cómo diferenciar la gripe del resfriado

Como decíamos, los síntomas del resfriado y de la gripe son prácticamente los mismos. La diferencia principal es la intensidad de esos síntomas. Los síntomas de la gripe son mucho más intensos que los del resfriado. Es lo que nos ayudará a distinguirlos. Los virus influenza son los causantes de la gripe y la época invernal es su preferida. Y lo peor, además de sus síntomas, es su amplio poder de contagio.

La gripe suele ir acompañada de fiebre alta mientras que el resfriado no. Los síntomas más comunes son la congestión nasal, el exceso de mocos, tos, dolor de garganta y de cabeza. Otro síntoma menos conocido es la pérdida de apetito.

Además, la gripe suele ser mucho más larga que un constipado. Puede alargarse incluso hasta más de una semana. En cambio un simple resfriado suele tener una vida mucho más corta. Otra forma de distinguir una gripe de un resfriado es la forma en la que llega. Normalmente la llegada de un constipado es gradual mientras la aparición de la gripe suele ser mucho más brusca.

Es importante saber diferenciarlas. Pero veamos a continuación algunos consejos para saber cómo tratar uno y otro.

Prevenir resfriados y gripes

Ya lo dice el dicho. Más vale prevenir que curar. Y en estos casos es más que recomendable. Todos sabemos que la llegada del frío es sinónimo de la llegada de «mocos». Lo mejor es adelantarse a ellos y reforzar nuestras defensas. Es importante tomar vitaminas y minerales en nuestra dieta. Las frutas y las verduras son tus principales aliados. Otra opción es incorporar algún complemento alimenticio para reforzar un déficit de vitaminas y/o minerales. Los probióticos son otra opción. Ayudan a nuestro sistema inmunitario y de paso a evitar un resfriado o coger la temida gripe.

La ingesta de muchos líquidos es también muy recomendable. Una excelente ayuda para eliminar la mucosidad a la vez que alivian el dolor de garganta. Eso sí, evita líquidos demasiado calientes así como el alcohol.

El otoño y el invierno es sinónimo de humedad y frío. Los ambientes fríos y húmedos y sobre todo los cambios bruscos de temperatura son un verdadero peligo. Asimismo, lavarse las manos con frecuencia también ayuda en la prevención. Los ambientes cargados de humo también son bastante perjudiciales.

Y la mejor forma de prevenir una gripe es sin duda la vacunación. Aunque no es eficaz al 100% siempre reduce enormemente los síntomas o incluso los evita.

Tratamiento

Uno de los principales errores a la hora de tratar un resfriado o una gripe tiene que ver con la automedicación. De sobras es sabido que el abuso de los antibióticos tiene consecuencias fatales. Y un error demasiado común es acudir a ellos para curar un resfriado o una gripe. Los antibióticos son totalmente ineficaces en estos casos puesto estamos luchando contra virus, no contra bacterias.

En caso de fiebre alta se recomienda acudir a un médico. Antes de eso el tratamiento de una gripe o un resfriado serían:

  • Analgésicos como el paracetamol.
  • Antitusivos y/o descongestionantes.
  • Descanso.

Lo peor de la gripe es que se complique. Si no hemos sido previsores y además no nos hemos tratado a tiempo la cosa se puede complicar. Sobre todo en grupos de riesgo.

Personas más vulnerables

Mención aparte merece determinados grupos de personas. Por ejemplo las complicaciones de la gripe en personas mayores pueden tener graves consecuencias. Sobre todo si la gripe va acompañada de otra enfermedad pulmonar. Los niños menores de cinco años junto con las mujeres embarazadas son otros grupos de riesgo. En estos casos, la vacunación es muy aconsejable. Casi obligatoria.

Ahora ya sabes la diferencia en entre gripe y resfriado y cómo enfrentarte a ellos. Sigue estas recomendaciones. No sólo tú sino también quiénes te rodean. El virus de la gripe es especialmente virulento y contagioso, capaz de colapsar las urgencias de los hospitales. Y ya sabemos que prevenir es curar.

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