como cuidar la piel

La piel es el órgano encargado de protegernos de las adversidades y riesgos que existen en el medio del que estamos rodeados. Actualmente, debido a una gran variedad de causas y factores, la piel está sometida a constantes amenazas externas que precisan de nuestra atención. Por eso, ahora más que nunca, el buen cuidado de la piel es más que importante, es imprescindible. Nuestros hábitos de vida y la edad son los dos factores más determinantes, y es que con el años la piel va perdiendo tanto elasticidad como firmeza. Por eso es importante saber cómo cuidar la piel.

En realidad, en cada una de las fases de nuestra vida, las necesidades pueden llegar a ser muy diferentes. Si bien a los 20 años la piel se encuentra radiante y en su máximo esplendor, ello no implica que no se deban tomar ciertas precauciones.

Cómo cuidar de la piel

A continuación, os dejamos una serie de consejos para el cuidado de la piel que os pueden resultar de gran ayuda;

1.Utilizar la crema adecuada

Elegir la crema adecuada es de vital importancia. Es uno de los principales errores que se cometen hoy en día. No hay dos pieles iguales. Si lo que queremos es cuidar correctamente nuestra piel no deberíamos equivocarnos en la elección.

Nuestra etapa hormonal y el tipo de piel son los dos factores que determinan que se utilice una crema u otra. El tipo de piel incide directamente en el tratamiento que debemos aplicar. Una piel seca o grasa no es lo mismo que una mixta, existen cremas específicas para cada tipo de piel.

En pieles secas es recomendable usar una crema con consistencia rica que trate de buscar una hidratación máxima, dejando una sensación de suavidad, flexibilidad y confort. En las pieles mixtas es mejor utilizar cremas geles. En cambio en las grasas se aconseja no comedogénicas y de absorción rápida.

En cuanto a la etapa hormonal, en casa fase de la vida se necesita un tratamiento que se ajuste a unas características específicas, por ejemplo, en embarazo y menopausia, se requiere un cuidado específico pues hay cambios hormonales que influyen en la salud de nuestra piel. Muchos se preguntan cuándo comenzar a cuidarse la piel. Es más cuestión de saber elegir la crema. Antes de los treinta se necesita básicamente hidratación, sin optar por texturas que puedan resultar demasiado pesadas.

Una vez se cumplen los treinta, las cremas deben ir enfocadas a la prevención y a la aparición de los primeros síntomas del envejecimiento. Cremas hidratantes que tengan antioxidantes y ácido hialurónico (que sean capaces de hidratar y prevenir al mismo tiempo) pueden resultar de gran ayuda.

A los 40 y a los 50 es el momento de comenzar con un tratamiento intensivo centrado en mejorar la firmeza de la piel. Es momento de tratar las arrugas y eliminar las manchas. Deben utilizarse cremas, que además de antioxidantes, contengan activos cuya función sea estimular los mecanismos propios de síntesis de proteínas de sostén que redensifiquen y reafirmen la piel, así como también es importante utilizar por la noche los cosméticos que contengan retinol y alfa hidroxiácidos, cuya función es renovar, reducir poro, unifica tono de piel y afinar arrugas de expresión.

A partir de los 60 años, las pieles pierden elasticidad y necesitan cuidados de carácter intensivo que cubran todos los aspectos y necesidades. Activos que consigan revertir el daño celular y aceleren el proceso de renovación. De esta forma, conseguiremos combatir la pérdida de firmeza producida por deprivación hormonal durante la menopausia.

2. Desmaquillar y limpiar la cara

Aunque pueda resultar obvio, es necesario desmaquillarse todos los días. Y no sólo eso, hay que hacerlo con suavidad para que se produzca la regeneración de la piel durante la noche. Antes de dormir, la piel debe estar hidratada y limpia.

3. El tabaco y la piel

Aunque el tabaco es malo para la salud, su incidencia en la piel es realmente muy perjudicial. La nicotina daña la piel. Su consumo deviene en una piel más seca y provoca arrugas de carácter prematuro y puntos negros. La nicotina daña a la textura y a la fibra de la piel, perjudicando el cutis y produciendo oxidación celular. Por lo tanto, es recomendable abandonar este hábito.

4. Evitar el Alcohol

El alcohol, sobre todo ingerido en grandes cantidades y de manera asidua, causa el envejecimiento prematuro de la piel, produciendo su adelgazamiento que se muestra principalmente en los vasos sanguíneos de las mejillas.

5. El sol envejece la piel

¿Qué consecuencias trae la exposición continua de la piel a los rayos ultravioletas? Una sobre exposición a los rayos ultravioletas del sol produce un envejecimiento prematuro de la piel, produciendo en muchas ocasiones manchas e incluso melanoma. El sol, especialmente en verano, es uno de los principales enemigos de la piel. Es muy importante utilizar un fotoprotector que nos permita protegernos del sol. Incluso para cuidar la piel en invierno es recomendable utilizar una crema con SPF 15.

En uno de nuestros artículos os hablamos de la aparición de manchas en la piel como consecuencia de diferentes causas, entre ellas, por la exposición prolongada de la piel a la luz solar.

6. Limpiar e hidratar la piel diariamente

Tanto por la mañana como por la noche es necesario realizar una limpieza. La finalidad de la limpieza después de levantarnos es la de eliminar residuos proteicos y el sebo que se ha ido generando en la piel mientras dormimos. En cambio, por la noche la limpieza se centra en la eliminación de los restos del maquillaje o la grasa que se ha generado durante el día.

Para realizar una adecuada limpieza, para la piel seca podemos utilizar una leche limpiadora o si hay costumbre de agua con jabón, usar un jabón dermograso específico para pieles secas. Para pieles grasas o mixtas es mejor usar un jabón que sea capaz de limpiar en profundidad respetando el manto hidrolipídico propio de la piel. Finalmente, previo tratamiento cosmético, podemos preparar la piel para aprovechar mejor los activos, utilizando un tónico clásico o bien actualmente hay soluciones acuosas de fácil penetración que penetran la piel para aprovechar al máximo los beneficios de la crema.

7. Dieta para una piel sana

La nutrición es uno de los factores que influyen en nuestra salud en general y especialmente en el estado de nuestra piel. La dieta puede llegar a ser la responsable directa de la aparición de hasta el 25 % de las arrugas. Una dieta rica en verduras, legumbres y antioxidantes es capaz de evitar el envejecimiento de la piel, mientras que una aportación abundante de carne o productos lácteos pueden llegar a ser perjudiciales. Algunos estudios han demostrado que un excesivo consumo de azúcar puede ser el causante de la aparición de arrugas en la piel.

Actualmente hay complementos vía oral que nos ayudan a cuidar nuestra piel desde dentro. Normalmente, están compuestos por un grupo de antioxidantes, precursores de colágeno y ácido hialurónico. Son el complemente ideal para cuidad desde dentro nuestra piel y potenciar los beneficios de cualquier tratamiento tópico.

8. El estrés y la piel

Tomarse las cosas con calma es de gran ayuda para la salud. Y también para la piel. Los problemas de la piel por estrés son numerosos. El estrés, tan relacionado con el estilo de vida que llevamos hoy en día, favorece negativamente el envejecimiento de la piel, ya que modifica el sistema inmunológico. Esta bajada de defensas cutáneas puede activar nuevas vías de inflamación del cutis.

9. Dormir bien

La falta de sueño está asociado a la producción de radicales libres que pueden causar el envejecimiento de la piel. Dormir entre siete y ocho horas diarias es una de las mejores recetas para cuidar la piel. Intentar acostarse todos los días a la misma hora y realizar una cena ligera puede ayudar a que alcancemos esas siete u ocho horas de sueño.

Si tenéis alguna duda, no dudéis en contactar con nosotras. También os podemos atender vía whatsapp en el teléfono 648 11 75 37. Y recuerda que el cuidado de la piel depende de nosotras/os.

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