Amparo Burgos perfil c - Cómo fortalecer el sistema inmunológico de forma natural a través de la alimentación
Amparo Burgos

Especialista en Dermofarmacia y ante todo obsesionada con dar soluciones reales a personas reales.

El concepto de alimentación ha cambiado en los últimos años. Siempre se ha definido a los nutrientes como elementos que ingerimos en la dieta diaria que contribuyen a la regulación de determinados procesos metabólicos, a la obtención de energía o a la reparación de tejidos. Pero en las últimas décadas, numerosos estudios epidemiológicos han demostrado que el déficit de determinados nutrientes en nuestro organismo está relacionado con un desequilibrio en el sistema inmunológico y, consecuentemente con un mayor riesgo de infección.

Los nutrientes pueden mejorar nuestro sistema inmune. Tal es la evidencia que diferentes pruebas inmunológicas se han transformado en herramientas indispensables para saber el estado nutricional de un individuo.

Es importante señalar que factores como la edad, la vacunación, la genética, situaciones de estrés o el tabaco pueden modificar el estado de nuestro sistema inmunológico. El objetivo de este artículo es explicar porqué el sistema digestivo es uno de los órganos más importantes dentro del sistema inmunitario. Por tanto es importante identificar qué nutrientes necesita nuestro cuerpo para mantenerse saludable y contribuir así al buen funcionamiento de las defensas de nuestro organismo.

Cómo funciona nuestro sistema inmunitario. Dónde están nuestras defensas.

Fundamentalmente el organismo humano tiene dos mecanismos de defensa:

  • Una barrera físico química. En ella se incluye la piel y las mucosas así como diversos sistemas químicos como el ph gastrointestinal, enzimas proteolíticas,…
  • Sistema linfocitario distribuido por distintas partes del organismo como el timo, bazo o médula ósea. Aunque la mayor parte del tejido linfocitario se localiza en las mucosas del sistema digestivo, sistema respiratorio y sistema genitourinario. Es evidente que a nivel nutricional el que alcanza mayor protagonismo es el sistema linfocitario intestinal.

A continuación veamos cómo funciona el sistema digestivo para entender mejor cómo los alimentos ayudan a mejorar el sistema inmunológico. Lógicamente no todos los alimentos son buenos mientras otros pueden ayudarnos, y mucho, a mejorar el sistema inmunológico de forma rápida y natural.

A grandes rasgos, podemos determinar dos partes dentro del sistema digestivo. Por un lado tenemos una estructura con una superficie de alrededor 400 metros cuadrados (sí, has leído bien, 400 metros cuadrados) denominada mucosa intestinal, cuya estructura dispuesta en crestas alberga diversos tipos de células que ejercen de barrera, defensa, absorción, tolerancia y reparación.

Por otra parte, hay una comunidad de más de un millar de especies de microorganismos denominados flora intestinal o microbiota intestinal que ejerce un papel esencial para contribuir al desarrollo y mantenimiento de órganos linfoides localizados en el sistema digestivo así, como también órganos linfoides sistémicos. También sirve de rutas metabólicas que serían inexistentes sin su presencia.

Vitaminas para fortalecer el sistema inmunológico

A continuación veamos qué vitaminas pueden ayudar a mejorar las defensas:

Vitamina E

Es la vitamina liposoluble con mayor poder antioxidante. Protege las membranas de las células de los radicales libres. Por esta razón, en células responsables de la inmunidad como son los linfocitos, fagocitos o interleucinas, aumenta su actividad y optimiza su función mejorando la resistencia a agentes infecciosos.

Alimentos que contienen vitamina E: pan, arroz, pastas integrales , aceite de oliva, frutos secos y vegetales de hoja verde.

Vitamina D

Se obtiene por dos vías. A través de la exposición a la luz del sol y/o a través de la dieta. Hay que tener en cuenta que una exposición excesiva al sol no supone de un exceso de producción de vitamina D por parte de nuestro organismo. Existe mucho mito falso al respecto que deberíamos erradicar ya. El exceso de vitamina D es destruido por la propia luz solar. Se ha podido comprobar que la presencia de vitamina D puede activar o inhibir determinados procesos relacionados con el sistema de defensa. Se ha asociado un déficit de vitamina D a mayor riesgo de aparición de infecciones por virus en las vías respiratorias en adultos sanos.

Alimentos con vitamina D: leche, mantequilla, pescado graso como salmón, caballa o atún, carne y huevos.

Vitamina A

Es una vitamina liposoluble que se obtiene en la dieta. Juega un papel muy importante tanto en la inmunidad innata como la adquirida. Es fundamental para el mantenimiento de la integridad de las mucosas (barreras físicas del organismo).

Fuente de vitamina A: lácteos enteros, hígado, nata, huevo y mantequilla.

Vitaminas hidrosolubles

En este tipo de vitaminas encontramos el ácido fólico, la vitamina C y el complejo de vitaminas B. La deficiencia de determinadas vitaminas del grupo B y ácido fólico puede reducir la producción de anticuerpos. La vitamina C es fundamental para la síntesis de colágeno localizado en las barreras de defensa física.

Papel de los elementos traza

Junto con las vitaminas, contribuyen al buen funcionamiento del sistema de defensas del organismo .

Glutamina

Es el aminoácido no esencial más abundante del organismo. Contribuye al 50% del total de aminoácidos del organismo. De hecho, participa en numerosas vías metabólicas del organismo. Su papel en el sistema inmunitario es fundamental, ya que es alimento de los enterocitos y de los linfocitos.

Se ha observado que durante la proliferación de linfocitos, el sistema inmunitario necesita cantidades importantes de glutamina. Así mismo, en momentos de estrés hay una demanda extra de glutamina por parte de órganos como el hígado, el intestino o el riñón.

Fuente de glutamina: carne, leche y derivados lácteos frescos como yogur o queso fresco, espinaca, col, almendra, soja y judías.

Hierro

El déficit de hierro está relacionado con una mayor frecuencia enfermedades respiratorias e intestinales. Se asocia a un incremento de radicales libres y a una disminución de la secreción de determinadas células inmunitarias como es el caso de las citoquinas.

Alimentos que contienen hierro: carne roja y magra, hígado, carne de ave, yema de huevo, legumbres secas, frutas deshidratadas, ostras, salmón y atún.

Zinc

Tiene una multitud de funciones en muchas de las células inmunitarias, especialmente en la actividad de los macrófagos. Un factor de riesgo de déficit de zinc es el tabaquismo. Ahora bien, un exceso de zinc puede provocar un incremento en la gravedad de determinadas enfermedades causadas por agentes patógenos.

Fuente de zinc: queso curado, semillas de calabaza, frutos secos, huevos, hígado, mariscos, carnes y pescados.

Selenio

Contribuye al mantenimiento de la integridad de la membrana celular, también es antioxidante y contribuye tanto a la inmunidad innata como la adquirida. Es importante para evitar infecciones virales.

Fuente de Selenio: carne, pescado, marisco, huevos, frutas y verduras.

Probióticos, los aliados perfectos

Los probióticos juegan un papel importante. La flora gastrointestinal y la mucosa intestinal mantienen un sistema complejo de equilibrio dinámico tal que genera un sistema de defensas muy eficaz frente a agentes patógenos. De tal forma que cuando se rompe el equilibrio por una disbiosis o alteración tanto en cantidad o proporción de la flora bacteriana se puede producir una respuesta inmunitaria inadecuada.

Dentro del mundo de la investigación, se está poniendo especial atención al estudio de determinadas cepas que son las biológicamente más activas entre las más de 7000 especies que se pueden encontrar en el tracto gastrointestinal. Concretamente hay dos cepas que han demostrado efectos inmunitarios: Lactobacillus rhamnosus CNCM I-4036 y Bifidobacterium longum ES1 CECT 7347.

La Lactobacillus rhamnosus CNCM I-4036 ha demostrado ser una cepa muy segura. Su mayor interés reside en su acción inmunomoduladora contribuyendo al aumento de la IgA. Ayuda en la disminución de interleucinas proinflamatorias y al aumento de la antiinflamatorias. Además también ha demostrado inhibir el crecimiento de bacterias patógenas digestivas como la E coli o la samonella. Respecto a Bifidobacterium longum ES1 CECT 7347 destacar que tiene un papel antiinflamatorio muy marcado en procesos intestinales .

Existe en el mercado diversos complementos simbióticos que contienen cepas biológicamente activas, prebióticos y nutrientes que contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunológico.

En conclusión

Tener un sistema inmunitario fuerte es fundamental. Y en todas las edades. Hay determinadas patologías como dolor muscular, caída de cabello o herpes que pueden ser una consecuencia directa de una inmunidad baja. Los nutrientes y la microbiota intestinal han demostrado ser parte importante dentro del nuestro sistema de defensa.

Un equilibrio adecuado de la flora bacteriana, la ingesta adecuada de nutrientes y unos hábitos de vida saludables pueden ayudarnos a mantener nuestro sistema inmunitario en óptimas condiciones. Ahora ya sabes cómo mejorar tu sistema inmune. Solo tienes que ponerte manos a la obra.

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