En la actualidad, la artrosis es una de las enfermedades mas frecuentes. Básicamente consiste en la degeneración de las articulaciones. Sólo en España el 10% de la población sufre de ella. Y los datos hablan de que afecta más a las mujeres que a los hombres, sobre todo a partir de los 55 años.

La artrosis consiste en la degeneración de las articulaciones. Y aunque normalmente se habla más de la artrosis de rodilla, cadera o espalda, la enfermedad mas común del ser humano es la artrosis en las manos. Pero veamos más a fondo en qué consiste esta dolencia.

¿Qué es la artrosis?

El ser humano se caracteriza por su capacidad de movimiento y de bipedestación. Si nunca habías escuchado esta palabra, bipedestación, deberías saber que es la posición de estar erguido y sostenido sobre dos patas. El movimiento se realiza gracias a las articulaciones que actúan como bisagras. El recubrimiento de estas bisagras es el cartílago articular que permite el rozamiento entre las superficies absorbiendo la carga, los impactos y la fricción.

La artrosis consiste en una degeneración (desgaste) del cartílago articular que viene acompañada de fenómenos inflamatorios que dan lugar al dolor. Los síntomas principales de la artrosis son el dolor (que aumenta con la actividad), la rigidez (que suele ser matutina y mejora al moverse), la limitación funcional, la inflamación articular (derrames) y la deformidad.

Cómo frenar la artrosis: tratamientos

Una vez el diagnóstico está definido la principal preocupación es siempre cómo tratar la artrosis. El enfoque del tratamiento de la artrosis debe ser inicialmente conservador y limitar la cirugía para los casos más avanzados y tras fracaso del primero.

Los tratamientos conservadores habituales tratan de reducir el dolor de las articulaciones más que combatir los procesos biológicos mediante distintos tipos de fármacos: paracetamol, antinflamatorios no esteroideos (AINEs), esteroides, opiáceos,… Estos tratamientos suelen tener una gran eficacia. Eso sí, no dejan de tener efectos secundarios (para el sistema digestivo, la tensión arterial, riñón,…) con los que siempre tenemos que jugar.

Otra forma de combatir la artrosis es a través de los llamados condroprotectores. Su eficacia es controvertida. Actualmente existen en el mercado numerosos compuestos que no son considerados como medicamentos, en su mayoría, sino como complementos alimenticios y que contienen diversas formulaciones con glucosamina, condroitin sulfato, ácidos hialurónico, colágenos, cúrcuma, etc. que pueden resultar de gran ayuda.

Las infiltraciones con corticoides tienen mala fama. Unas veces adquirida; pero en su mayoría fruto de la desinformación. Si se realizan de forma espaciada (4-6 semanas) y controladas pueden conseguir efectos anti-inflamatorios y de mejoría clínica evidentes. Siempre teniendo en cuenta los posibles efectos adversos colaterales.

El advenimiento de los llamados ortobiológicos parece abrir una ventana en el tratamiento de los factores causantes de la degeneración articular. Los ácidos hialurónicos ofrecen una viscosuplementación. El líquido sinovial que se encuentra deteriorado en la artrosis es sustituido temporalmente por un producto que mejora la lubrificación articular y la nutrición de los condrocitos (que son las células del cartílago). Además parece tener un efecto anti-inflamatorio, con lo cual se puede lograr un alivio de la sintomatología de la artrosis y una mejora de la función articular.

El plasma rico en plaquetas o factores de crecimiento (con el que vengo trabajando desde hace diez y siete años) se obtiene de la sangre del paciente. Se realiza una extracción sanguínea, se centrifuga y del suero se selecciona la parte rica en plaquetas. Estas plaquetas (que no son células) contienen unas proteínas: los factores de crecimiento. Actúan como señalizadores o estimuladores de los procesos reparativos del organismo. Tienen un importante efecto antiinflamatorio y de estimulación de los procesos de reparación y de cicatrización.

La artrosis y el tratamiento con células madre

Un paso más avanzado son los tratamientos con células madre o mesenquimales. Estas se obtienen de la grasa o de la médula ósea. El producto obtenido se puede procesar de dos formas. La primera, aislar las células madre y cultivarlas para su expansión y posterior infiltración. Es un proceso que se realiza en laboratorios especializados y muy caro a mi entender (unos veinte mil euros). O procesarlas en el mismo quirófano mediante micro-fraccionamiento (que es el proceso que realizamos en nuestra unidad de Medicina Regenerativa) o mediante digestión enzimática. Se realiza una lipoaspiración (no una liposucción), se procesa el tejido obtenido y se infiltra. Es una técnicamente poco invasiva y de recuperación rápida. El objetivo es aportar células que estimulen los proceso regenerativos y se diferencien en otras células más específicas.

En todos los casos la artrosis no se curan. No hay un tratamiento definitivo. Lo que buscamos es reducir el dolor y mejorar la función. Se trata de alargar o enlentecer el proceso. Pero en ninguno de los caos el cartílago articular se regenera. La artrosis no desaparece.

Ejercicios para la artrosis

Una medida que desorienta a los pacientes es la práctica de ejercicio. Hacer o no hacer. La premisa es clara: hay que hacer ejercicio. En la medida en la que se pueda. He observado que los pacientes que practican deporte o hacen ejercicio y padecen artrosis lo llevan mejor que aquellos que son sedentarios.

Hay que moverse. Y con frecuencia. Mi padre, que jugó al tenis hasta los 85 años, decía que a medida que te haces más mayor, debes practicar ejercicio con mas regularidad. Si te paras, te cuesta más recuperarte. Realizar actividades habitualmente en descarga como caminar, ir en bicicleta, ejercicios en medio acuático o bailar pueden ser ejercicios recomendados para la artrosis.

¿Cuánto?: cada uno a su medida. Se viene a recomendar no menos de 180 minutos a la semana.

El apoyo fisioterapéutico es importante. Terapias que ayuden a mantener la movilidad, el tono muscular y reducir el dolor, la inflamación, las contracturas,… siempre serán beneficiosas.

El uso de ortesis no está de más. Un bastón o bastones ayudan para caminar, descargan peso, reducen los impactos y te ayudan a marchar más erguido. Las rodilleras (que sujeten y no aprieten por la circulación) producen un estímulo propioceptivo y dan sensación de seguridad y confort. La pisada es fundamental: calzado correcto y ortesis (plantillas) que mejoren el apoyo. (A los corredores les digo que el calzado y la pisada son como los neumáticos y los amortiguadores en los coches. Fundamentales cuanto más exigencia se solicite).

¿Qué alimentos son buenos para las articulaciones?

Finalmente la dieta y el control del peso son importantísimos. Se insiste en no superar un IMC de 40 (que ya es un sobrepeso evidente). Y la articulación que más se beneficia de la pérdida de peso es la rodilla. Muchos pacientes nos dicen que están gordos porque no hacen ejercicio y no hacen ejercicio porque tienen dolor. Es un mantra que se repite constantemente. Debemos ayudarlos a que cambien los hábitos alimenticios; pero no es fácil y se necesita voluntad.

A modo de conclusión me gustaría resaltar que la artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que, como en el colegio, debemos hacer que progrese adecuadamente. Para ello, controlar el peso y la dieta es importante. Hacer ejercicio con moderación y regularidad también. Y ayudarse de medidas ortopédicas y fisioterapéuticas, junto con medicación sintomática y la posibilidad de tratamientos ortobiológicos que mejoren y alarguen el proceso son la fórmula ideal para quiénes padecen esta enfermedad. Y si al final las cosas no evolucionan bien, la cirugía actualmente ofrece muy buenos resultados y a largo plazo, aunque no sea un plato de gusto. Pero de eso hablaremos otro día.

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